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Mi razon y tu corazon

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Una historia de amor apasionada

CAPITULO 11: EL PODER DEL RENCOR

Durante dos días Yonghwa se desvivió en detalles, cenas a la luz de la luna, sorpresas inesperadas, rosas en toda la habitación, notitas de amor por doquier, viajes en yate, buceo. Esta es nuestra tercera noche, he estado evitando a Minho, Nichkhun ha festejado como loco todos estos días. 
Al volver de comer encuentro una nota pegada en mi puerta, que dice “Quiero verte por última vez, nos vemos en el muelle a las 8pm, Minho”. La nota no me sorprende en lo absoluto, deberíamos poner todo en orden, después de todo es mi amigo y aún lo amo. 
Han pasado dos horas, sigo sentada sobre mi cama pensando en las palabras correctas y aun tomando la decisión de decir lo que él quiere escuchar. Fuimos amigos, y a decir verdad me gusto desde el día que lo vi bajo la lluvia, me enamoré de él cuando me cuidaba, nunca me traiciono, nunca me hizo daño, siempre que lo llamará el acudiría a mí y sin importar la situación siempre me hacia reír. 
Salí con dirección al muelle, feliz por mi decisión, pensando que era lo correcto y que jamás me arrepentiría de ello, ambos seriamos felices, separados o juntos, seriamos felices. En mi camino al muelle, un hombre muy fuerte me intercepto, tomándome del cuello con tan solo una mano y con la otra inmovilizo mis manos, con todas mis fuerzas intente pedir ayuda pero fue en vano. 
Un segundo hombre se acercó a mí para ponerme un algodón blanco con un olor a formaldehido, lo último que recuerdo son unos zapatos negros sobre la arena. 
Cuando desperté sentí una almohada y algo blando debajo de mi cuerpo, así que supuse que debía ser una cama, intente no sentir pánico o miedo, abrí los ojos impulsando mis parpados que no podían luchar con la luz fuerte. 
Estaba en una habitación diferente a la del hotel, intente moverme enviando señales a mis extremidades pero no había respuesta. ¿Estaba atada? Intente levantar mi cabeza para poder vislumbrar mis pies, para mi sorpresa no tenía grilletes o atadura ¡Mi cuerpo estaba entumecido!
Las lágrimas se sentían cálidas y ácidas en mis ojos cada vez más borrosos, grite - ¡Ayuda!- pero nadie pudo escucharme, solo escuche el eco de mi voz y deduje que la habitación era muy grande. Intentando calmar mis emociones e identificando el lugar, paso más de media hora hasta que una silueta conocida se materializo frente a mí. 
- ¡Nichkhun! ¿Dónde estoy? No puedo moverme ¡Ayúdame por favor¡.- Implore al borde de la desesperación.
- Yoona… Estamos en otro hotel que pronto abrirá, está totalmente desierto. Por otro lado no puedes moverte porque te di algo, no te preocupes ya pasará. –Su voz era tranquilizadora y grácil. –Pronto sabrás por qué estás aquí. 
- Tienes algo que ver con esto, ¿Tú me hiciste esto? ¿Por qué? –Intento no llorar, llorar lo haría sentir poderoso, no puedo permitirlo, por otra parte soy una rehén y estoy indefensa. 
- Todo a su tiempo, Yoona, eres más bonita cuando te veo de cerca, por ahora voy a limpiarte, esos brutos te trataron muy mal me disculpo en su lugar. –Su voz suena tan calmada, tan normal y tan aterradora al mismo tiempo, es el sensual NichKhun que conocí antes, pero ¿por qué estoy aquí? –Yoona, en tres días abandonaremos este lugar, nos vamos a Japón. 
- ¡No!, No puedes. 
- Si puedo, ya lo hice, nadie te está buscando, todos piensan que estas en un vuelo de emergencia de vuelta a la universidad, para irte a un curso a Rusia por 6 meses. –Sus palabras son firmes e impregnadas de maldad. 
Me llevo a una tina fría, giro el grifo para liberar el agua. Pude notar que toda mi ropa estaba bañada en barro, el agua comenzó a golpear mi cuerpo gota a gota. 
- Voy a cortar tu ropa. –Dijo serenamente.
- ¡No! Déjame conservar al menos esto. 
- No tienes que sentirte avergonzada, después de todo conozco tu cuerpo. –Sin poder resistirme solo puedo escuchar su maliciosa voz. 
Unas tijeras rozan mi piel empezando a cortar los tirantes de un vestido playero, el vestido es cortado a la mitad, de igual forma la ropa interior es cortada en pedazos. La cara de Nichkhun no refleja emociones, ni siquiera morbo, nada. Se apresura a pasar jabón por todo mi cuerpo, nadie había hecho esto por mí, no desde que era niña, y era bastante vergonzoso ahora. 
Cuando termino me sentí bastante aliviada por estar limpia o por lo menos limpia por fuera. Mi menta trabajaba a mil por hora, aún no sentía mis brazos o piernas. Morderlo o gritar seguramente no funcionaría, lo enfurecería y por ahora necesito estar viva. 
Coloco unas velas y apago las luces, su rostro era impasible, lo mire directamente a lo que burlonamente respondió. 
- Parece que no me tienes miedo.
- No te tengo miedo. –Respondí inmediatamente en un acto reflejo, mis sentidos estaban alerta. –Sé que no vas a lastimarme, porque estás enamorado de mi –Seguramente eso lo provocaría. 
- Yo diría obsesionado, ya no tengo nada que perder. Mi familia cree que tengo un desequilibrio emocional por eso mi hermano se hará cargo de la empresa, todo desde que decidiste aparecer en mi camino. –Tengo que ser más inteligente en responder, estoy hablando con un loco.
- Entonces, ¿decidiste secuestrarme, matarme y pensar que eso revertirá tu sufrimiento? No soy yo la culpable, tus ojos están asustados, mírame, puedes matarme ahora mismo, lo enfrentaré. Pero tú, eres sólo un cobarde que ha perdido la razón.
- En realidad… mi plan no es matarte, sólo quiero divertirnos como lo hacíamos antes. Si me obedeces en todo, no pasará nada. Claro que luego ambos nos amaremos en la eternidad. 
- ¿Estás hablando de suicidio? –Estoy sorprendida por cómo han cambiado los papeles. 
- Si no te tengo yo, nadie puede tenerte, ya lo perdí todo, no voy a perderte también. –Sus ojos se impregnan de lujuria cuando me mira, sola e indefensa solo cubierta por una toalla. 
Se inclina sobre mí, mi respiración se acelera, besa mi cuello bajando por mi clavícula dirigiéndose directamente sobre mis senos, descubre mi pecho para succionar mis pezones, rozando sus palmas sobre esa zona. Trago saliva y estoy conteniendo la respiración e intentando mover mi cuerpo sin éxito. Nuevamente comienza a descender llegando a esa zona tan íntima, tan mía, estaba robándome su posesión. Sin aviso previo empecé a sollozar para finalmente suplicar –¡Basta! A lo que él respondió - Basta, por favor –tan calmado impregnado de autoridad. –¡Basta por favor¡ grite instintivamente. 
- Bien vamos a dejar esto por ahora. -Diciendo esto se fue dejándome cubierta por un edredón. 
Las dos mañanas siguientes desperté entumecida, dormía poco, conté las veces que me inyectaron, 3 veces al día. Entre cada dosis, podía moverme un poco, mi plan es alcanzar el escáner y enviar una señal de auxilio. ¿Pero a quién a Minho, Yonghwa o mi hermano? 
Esta noche entre la dosis 2 y 3, me arrastre hasta el escáner, escribí “Secuestro, Nichkhun, hotel no se inaugura” lo envié a la habitación de Yonghwa, era la única habitación que tenía escáner, si acaso él no estaba, el servicio podría verlo o simplemente sería algo inútil. 
Al volver arrastrándome a la cama estaba a punto de subir cuando entro Nichkhun con una jeringa, al verme en el piso, pregunto.
- ¿Qué hiciste?
Se movió furioso con dirección al escáner, estaba apagado y la hoja que envié la oculte debajo del colchón de la cama. Encendió el escáner e imprimió el último enviado, me acabo con una mirada fulminante. Se acercó hecho una fiera para darme una patada en el estómago que me dejo sin aire y retorciéndome en el piso, me puso de pie para darme otra cachetada que volvió a derribarme. Estaba débil por negarme a comer, pero al menos podía sentir mis extremidades, comencé a levantarme cuando volvió a darme otra patada. Se arrodillo a mi lado tomándome de la mano. –Lo has arruinado¡ maldita zorra¡. 
- ¡Voy a morir intentando escapar de ti, nunca vas a tenerme! -Cuando termine de hablar volvió a darme una cachetada esta vez más fuerte, mi cara ardía de dolor. Salió dando órdenes y gritando maldiciones. 
- ¡Nos vamos ahora! ¡Esa perra lo arruino todo!
Me vendaron los ojos, camine entre las sombras. Sentí el frio de la noche en mi piel. Alguien me obligo a tomar algo, supe entonces que esa era mi única oportunidad, después estaría aturdida sin control de mi cuerpo. Grite con toda la fuerza reservada de dos días de encierro.
- ¡AYÚDA¡ ¡AUXILIO¡ - Un hombre me tapo la boca, pise sus pies y mordí su mano para seguir gritando -¡Ayuda¡¡¡¡¡AYUDA¡¡. 
- ¡Callen a esa perra! -Ordeno Nichkhun.
Estaba aún en control de mi cuerpo cuando logre zafarme del agarre del hombre que me tenía prisionera, corrí sin rumbo en la oscuridad deseando encontrar ayuda, sentí la arena muy pronto, seguí corriendo rogando que la droga no tomará control de mi cuerpo. Grite con todas mis fuerzas por ayuda. Sentí un golpe fuerte en la cabeza y sangre fluyendo por mi cara, pero volví a gritar -¡AYUDA¡¡¡¡ mi voz ya era ronca, mi garganta seca, estaba sobre la arena con mis sentidos aturdidos deseando que Minho pudiera rescatarme y que Yonghwa haya leído mi pedido de auxilio.

By Yu 

Disculpen que suba este capítulo tan pronto, la verdad es que como dije tengo este fic prácticamente terminado, sin embargo el final, no lo tengo claro, tengo muchas opciones y quisiera saber lo que piensan, que creen que pasará. 

PDD: Recuerden que sus comentarios sin inspiración¡¡ ¡¡Gracias!!!

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